
Me gustaría debatir algunas cosas con respecto a la columna de Genaro Arriagada del viernes 27 de junio, en El Mercurio. Voy por puntos:
1. Arriagada deja en claro que aun no entendemos bien cuál es el verdadero debate frente al tema de las represas en Aysén. Argumenta que un ecologista consecuente debiera privilegiar por sobre todo la lucha frente al cambio climático, ante lo cual este proyecto es una de las mejores opciones. El problema de fondo no es cúal alternativa de generación energética es mejor desde el punto de vista ambiental: el verdadero problema es un modelo errado de desarrollo, con el crecimiento económico como paradigma irrefutable. Dado que la huella ecológica promedio del hombre actual es mayor que la oferta per cápita de biocapacidad (probado en este post), y entendiendo la correlación directa entre PIB -sobre el cual medimos el crecimiento económico- y huella ecológica, da para cuestionarse la validez del modelo de desarrollo que seguimos, que obviamente necesita construir más y más centrales de generación eléctrica.
2. Señala: “La primera prioridad medioambiental del mundo es el cambio climático, pues afecta la supervivencia del planeta”. Falso y con Darwin revolcándose en su tumba. La crisis ambiental amenaza la supervivencia de la especie humana, no del planeta. Cuando nuestra especie desaparezca – o evolucione-, la tierra va a seguir su curso por miles de millones de años, y nuevas especies nos van a reemplazar. Creer en el colapso del planeta cuando colapse la especie humana es la máxima expresión de un antropocentrismo errado y soberbio.
3. Al analizar los movimientos ambientalistas que critican la instalación del tendido eléctrico del proyecto en Aisén, pregunta, no sin cierta ironía, “¿quiere decir que para evitar estas torres debemos meter las centrales dentro de las ciudades, quemando en la puerta de nuestros barrios carbón o diesel?”. Su frase representa nuestra descarada creencia de que somos los dueños de todo lo natural. ¿No sería razonable, desde el punto de vista de una eco-justicia, que si la energía la consumimos nosotros los humanos, las externalidades negativas asociadas a su generación nos afecten sólo a nosotros, y no a los huemules y lengas de la cuenca del río Baker?
4. Por último señala: “desde una perspectiva ecológica, no hay razones para impedir la construcción de las grandes centrales de Aisén”. Sin comentarios. Que cada uno juzgue.



























Es un estupido, no puede pretender que dejar la caga en aisén y depués transportar por todo el país la energía destruyendo una cantidad de terrenos es algo ecológico. Yo le diría que antes de hablar lea, aprenda, que no sea weon, o comprado por supuesto. Las cifras lo dicen todo, la mejor forma de generar energía son las ERNC tanto económica como ambientalmente.