
De viaje he extrañado a mi madre y me he confirmado cuanto la quiero. De viaje he extrañado a mis amigos y me he confirmado cuanto los quiero. Tambien he extrañado ese viento único de la cordillera. He aquí un poema dedicado a ese aire sin igual.
Viento Andino
Por entre las frescas hojas De un verde florido de luz Baja raudo el aire andino. Trae los cortes deliciosos del cóndor Y el canto de las formas únicas de la roca.
¡Ah frescura delirante! Haces que agradezca la delicia de mi piel, Despiertas el recuerdo del tamaño de mi pecho? Y bajas repleto de la risa desnuda de la pureza, De esa risa del juego del arroyuelo sobre la piedra.
Mis cabellos quizás sean hojas que no reconozcas Y mi olfato confusas cavernas de ecos húmedos, Pero me amas, y bajas raudo, Portando los secretos de nubes distantes, Y bajas alegre, Fatigando de baile a los piñones, Y bajas eterno, Portando los laberintos indescifrables de las cortezas.
