- samahuma, el árbol más grande -
Me llegó este mail, direccionado desde la Chinchimén, sobre algunos comentarios de un libro del profesor Anthony Barnosky. La sencillez de lo escrito me gusta, acá los dejo para ustedes.
Anthony Barnosky es el autor de un libro publicado recientemente (en marzo de este año): Heatstroke: Nature in an Age of Global Warming.
Sin haberlo leído, sino que tomando de un par de comentarios acerca de este título hay algunos conceptos que alcancé a retener:
Los nichos ecológicos se están reduciendo y eventualmente desapareciendo.
En forma persistente las especies están muriendo a un ritmo que oscila entre 17 y 377 por ciento más rápido que lo normal.
Al revisar la evidencia que apunta a cambios drásticos resultantes de, incluso, pequeños incrementos globales de temperatura, Barnosky discute también acerca de la importancia de la biodiversidad, compara ritmos de cambio evolucionario con temperaturas globales y hace recuentos de cuatro anteriores extinciones masivas.
Una de sus aseveraciones -tal vez parezca algo cruel- es que "muchas especies con las que los seres humanos tienden a simpatizar" serán borradas del planeta a raíz del cambio climático, hechos que servirán a la vez de estímulo para acelerar el proceso evolutivo que facilite la diversificación de especies que "normalmente llamamos pestes".
La mayor parte del discurso de Barnosky es menos oscuro que curioso, capaz de ser directo, sazonando su reporte con un sentido de la aventura y abriéndose a diversas posibilidades.
Se ha hablado que más que salvar al panda, el gorila o la ballena azul, hay que pensar en salvar ecosistemas y proteger comunidades estables de plantas y animales.
En su libro "Heartstroke: Nature in an Age of Global Warming" Barnosky argumenta que la biología de conservación no puede concentrarse en salvar estos ecosistemas.
La razón es simple: gracias al calentamiento global, los ecosistemas en que se trabaja hoy para salvarlos serán diferentes con un clima diferente mañana.
Esto quiere decir que muchas especies que enfrentan la posibilidad de extinguirse (o al menos la pérdidad severa de diversidad genética) incluso aunque se encuentren protegidas de la motosierra del talador y de la retroexcavadora del desarrollador inmobiliario,
Como todo sistema complejo, la Tierra tiende hacia un estado estable; no es fácil que la Naturaleza cambie, pero una vez que un cambio fundamental ocurre, es muy difícil volver atrás.
Barnosky propone concentrarse en las interacciones ecológicas más que en proteger las comunidades estables, ya que éstas estarán cambiando.
Nuestro hijos y nietos no verán las mismas especies que nosotros vemos, pero la inmersión en la naturaleza verdaderamente silvestre o salvaje será todavía posible.



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